miércoles, 28 de noviembre de 2007

CURALABA Y EL NACIMIENTO DE LA FRONTERA

Durante los años coloniales de 1600 a 1810 Españoles y Mapuche protagonizaron historias comunes y particulares bajo un espacio geográfico que se conoce como “La Frontera”. El punto de contacto de dos naciones, cada una en su territorio con un idioma diferente, pero con una economía común. Hubo levantamientos Mapuche y expediciones punitivas españolas, hubo parlamentos y tratados, hubo conchavo (trueque) y negocios. Los Mapuche se habían convertido en maestros del caballo y hacían viajes de años a las pampas del otro lado de la cordillera en busca de ganados y de sal, salían jóvenes y volvían adultos a comerciar sus productos ganaderos por plata en metal. Los españoles exportaban cuero y cebo, charqui, vendían ponchos y mantas que los mapuche les intercambiaban.
El Rey de España reconoció en los Mapuche una nación y un territorio con leyes propias. Se convirtieron en aliados políticos frente a holandeses e ingleses y los sacerdotes católicos, en las misiones y escuelas, educaron a algunos de sus hijas e hijos. El tráfico por la Costa de la Araucanía, entre Concepción y Valdivia, de los españoles siempre fue permitido a las misiones y sacerdotes.





EL DESASTRE DE CURALABA

El 21 de diciembre de
1598 estando en La Imperial con sus fuerzas reunidas recibió un aviso de que el fortín de Longo toro en Purén había sido asaltado y exterminado el contingente. Resolvió salir desde La Imperial rumbo a Angol con una exigua fuerza de 50 soldados y alrededor de 300 yanaconas. Se le había advertido de los síntomas evidentes de rebelión y que los indígenas huilliches estaban al mando de los caciques Anganamón y Pelantarú. Un cacique amigo llamado Naucopillán advirtió a uno de los capitanes de Oñez de Loyola del peligro para que desistiera del viaje o bien aumentara sus fuerzas a lo que el gobernador se negó, ignorando las advertencias, quizás pensando que una mayor fuerza visible sería confundida con una de las temidas expediciones punitivas de Sotomayor por los indígenas.
A dos jornadas resolvió acampar en Curalaba, a orillas del
río Lumaco prescindiendo de toda medida de precaución de avance en territorio enemigo: no apostó guardias, no reconoció los alrededores y permitió a su gente vivaquear y dormir tranquilamente.
En la noche del 23 de diciembre de 1598, tres escuadrones indígenas conducidos por Anganamón, Pelantarú y
Gauiquimilla se acercaron al campamento español y esperaron la amanecida. Cuando se tocaba la diana, los indígenas cayeron sobre el campamento y la contienda se trastocó en una carnicería salvaje. Oñez de Loyola solo alcanzo a defenderse bravamente pero cayó abatido junto a sus capitanes, perecieron la totalidad de los yanaconas, 48 españoles incluido el gobernador que fue decapitado, extraído su corazón al igual que Valdivia y su cráneo llevado como trofeo de guerra junto a los de sus soldados.
Solo salvó un soldado, Bernardo Pereda, que se refugió en unos matorrales haciéndose el muerto. Llegó a La Imperial dos meses después prácticamente en los huesos para contar lo sucedido al gobernador. Oñez de Loyola, gracias a su ingenuidad pasó a ser el segundo gobernador muerto por los naturales.

El desastre de Curalaba encendió la guerra de Arauco con una fuerza incontenible en toda la región, las consecuencias de esto fueron la destrucción de
Valdivia, el despoblamiento de la ciudad de Arauco, la destrucción de Villarrica y Santa Cruz, los sitios de Angol y La Imperial que finalmente tuvieron que ser abandonadas, la destrucción de Boroa, Quilacoya y Osorno.
Chillán fue atacada el día 9 de octubre de 1599 resultando muertos 4 españoles y llevándose los indios 30 mujeres y niños. La cifra total de muertos ascendía ya a 200 españoles, siete ciudades arrasadas, sitiadas o despobladas. En esta etapa de la guerra se apuntan casos de españoles pasándose al bando indígena para ir a ofrecerse como esclavos. Los mapuches fortalecieron su alianza con los huilliches, formando una fuerza coherente que atacó en forma metódica los asentamientos hispanos. El panorama era mucho más grave que en los tiempos de Valdivia

COMERCIO Y GANADERIA

Desarrollo económico y expansión territorial.

A la llegada del europeo, la cultura mapuche extendía su influencia entre el río Aconcagua por el norte y la Isla Chiloé por el sur. Si bien el mapudungun era hablado por los distintos pueblos que habitaban esta faja de tierra, existían elementos diferenciadores dentro de su cultura en los aspectos políticos, económicos y sociales. Estos cubrían e influenciaban determinadas zonas geográficas.
La empresa de conquista iniciada el año 1541, terminó por aniquilar (vía la opresión y el mestizaje) todo vestigio social de las poblaciones ubicadas al norte del río Bio Bio. Mediante el pacto trazado en el Parlamento de Quilin del año 1641, se establecerá como línea divisoria el río citado, situación que comenzará a cambiar sólo en las décadas posteriores a la independencia de Chile.
La sociedad mapuche de aquellos tiempos vivía esencialmente de la caza, recolección y horticultura. Agrupados parcialmente en territorios deteminados, la organización base de su sociedad lo constituyó el Lof, que comprendía la familia extensa emparentada consanguíneamente con otras familias de un mismo sector. El Rewe (altar religioso) era el centro de esta comunidad social y ritual.
Como nación, la sociedad mapuche no tuvo aparatos que institucionalizaron el poder de manera centralizada y permanente, sin embargo su mancomunión política se dio toda vez que existió el peligro externo. La destrucción de los siete fuertes asentados entre Arauco y Osorno en 1598, demuestra el grado de concertación y organización de los primeros tiempos.
El jefe político del Lofche fue el Longko, condición sujeta a la aceptación del grupo, así como a los méritos y habilidad para maniobrar ante las circunstancias de la vida interna y externa de la comunidad.
La introducción de animales europeos en América se inicio al mismo tiempo que se desarrollaba el proceso de conquista, siendo las primeras especies en ser traídas, caballos, mulas y asnos. La aparición del ganado vacuno de manera masiva en Chile, puede fecharse entre fines de siglo XVI e inicios del siglo XVII, cuando la consolidación de las propiedades rurales motivo a la compra y cría de este tipo de animales.
En lo referente a la ubicación regional de este ganado, podemos apreciar que la crianza de vacunos, ovinos, caballos y mulares fue común en el valle central y el sur de Chile. La lana de las ovejas fue usada como materia prima para los talleres, obrajes y telares que dieron un cierto impulso a la artesanía y al comercio que se realizaban en el exterior.
De esta forma, el siglo XVII estableció claramente el tipo de ganadería según la zona, marcando las diferencias que perdurarían durante siglos. El caballo se convirtió, con los mulares, en el medio básico de transporte, extendiéndose a lo largo de todo el territorio
De acuerdo a los principios mercantilistas existentes durante la Colonia, la riqueza de cada nación tenía directa relación con la acumulación de metales preciosos que poseía cada una, por lo que la Corona española creó en Sevilla en 1503 la Casa de Contratación, encargada de regir el comercio con las Indias. Pero más tarde sumó a sus responsabilidades autorizar la salida de pasajeros de América, zanjar disputas mercantiles, encargarse del correo, preparar cartas de navegación En cuanto a la organización económica en Chile, en este período existieron dos clases de contribuciones. Unas referentes a ciertos servicios de la población, que pertenecían a los Cabildos, y otras -más generales- que gravaban la producción y los negocios del país, pertenecientes al rey. Por otro lado, la Corona percibía contribuciones extraordinarias de parte de los colonos, denominadas derrama, lo que era considerado injusto por los gobernadores de la época.Pero esto no era todo. La Corona, para dar cumplimiento a su política económica, dispuso que las colonias solo comercializaran con ella a través de flota escoltadas por naves de guerra, para evitar que los extranjeros obstaculizaran este proceso y por los posibles ataques de piratas y corsarios. Pero especialmente, lo que más quería evitarse era que el oro y la plata se fugaran de sus manos.

ENTRE ORO Y PLATA

Cuando la etapa de la Conquista terminó, los españoles habían arrebatado el oro y la plata acumulado por los indígenas. En la época colonial comenzaron a explotar lavaderos y minas, generando una importante riqueza a costa del trabajo de los indígenas chilenos. Las minas se convirtieron en un gran pilar de la economía durante este período, influyendo fuertemente en la vida social de la población, por lo que la Corona se encargó de proteger todo tipo de explotaciones mineras, el oro y la plata, no solo por lo que significaba para la comunidad, sino porque el quinto real, tributo del 20 por ciento que se pagaba por estos elementos, era esencial para la metrópoli.




LA GURRA DE ARAUCO

La Guerra de Arauco fue un prolongado conflicto que enfrentó a los Hispanocriollos del reino de Chile contra el pueblo mapuche o araucano, y algunos aliados tales como los huilliches, picunches y cuncos en la zona comprendida entre el Río Biobíoy el Seno de Reloncaví, situándose específicamente entre Concepción y la zona costera de la actual VIII Región del Biobío y IX Región de la Araucanía,que acaeció en un lapso de 300 años, pero con diferentes grados de intensidad, llamándose guerra propiamente tal menos de la mitad de ese periodo.

El siglo XVII fue el mas catastrófico y turbulento del periodo colonial, con sus desastres militares, sus desembarcos de corsarios y piratas, sus escándalos de todo orden y sus gentes violentas y apasionadas.
La guerra de Arauco que empezó en el siglo XVI, tan pronto como se pusieron en contacto los españoles con los mapuches, experimento las más variadas alternativas a causa de la resistencia invencible de estos y de las diferencias de criterio existente entre aquellos.
Dos sistemas se ensayaron para reducir a los mapuches: guerra ofensiva y guerra defensiva. A ellos se sumo mas tarde el sistema de los parlamentos.

ESPAÑOLES Y MAPUCHES

Causas de la guerra de Arauco:
Por espacio de trescientos cincuenta años el pueblo mapuche lucho por su independencia, primero contra los españoles, de 1541 a 1810, y después contra los chilenos, de 1810 a 1881.
1- Dado el estado de atraso en evolución social, económica y cultural, no es posible atribuir la homérica resistencia del pueblo mapuche al patriotismo, pues este sentimiento basado en nociones demasiado abstractas para el hombre primitivo. Más, en cambio, había algo que lo remplazaba: el apego a las tradiciones, a los antepasados, a la tierra que los vio nacer y a la libertad.
2- El estado de guerra permanente en que vivían los levos desde mucho antes de la llegada de los españoles desarrolló en ello un marcado espíritu guerrero. Las luchas entre tribus eran frecuentes y no cesaban para dejar paso a una unión momentánea sino cuando sobre venía alguna gran calamidad que a todos afectase por parejo, como los terremotos, las epidemias o una invasión extranjera.
Por lo demás, es preciso tener en cuenta que la guerra de Arauco fue una lucha entre los mapuches, de un lado, contra los españoles y sus aliados, los indios
sometidos, desde el otro. No cabe duda de que sin los indios auxiliares, los conquistadores no hubieran podido internarse en el territorio Araucano.
3- Otros factores contribuyeron también a prolongar la guerra de Arauco. Desde luego, los mapuches no hacían la guerra en un solo cuerpo de tropas, lo que se habría prestado para que se les derrotase a todos en una sola batalla, sino que cada utalmapu defendía su propia religión. Por esto, la derrota de uno de ellos solo significaba el apaciguamiento momentáneo de una comarca, mientras la lucha volvía a comenzar en otra.
4- La topografía de la Araucania, así como su extensión, favorecía la existencia. El país, totalmente cubierto de espesos bosques y surcados por ríos caudalosos, lagos y ciénagas eran muy difícil de franquear. Las lluvias, frecuentes durante todo el año, lo hacían intransitable. En tales condiciones, no se sabe si admirar más a los guerreros indígenas que se dejaban segar por la metralla y exterminar por miles, o a los soldados españoles, que en un número siempre reducido iban a combatir y a dispensar su fuerza en fundar ciudades y fortines en un terreno hostil.


Duración del conflicto:
Suele indicarse como fecha de inicio de este conflicto la
Batalla de Reinohuelen, librada en1536 entre parte de la expedición de Diego de Almagro y un cuerpo numeroso y bien Organizado de soldados, en la confluencia del río Ñuble e Itata, pero históricamente se asume que se inició con Pedro de Valdivia en 1544 con la Batalla de Quilacura Su término es, sin embargo, más difuso. Si bien a partir de 1609 cada Gobernador de Chile celebraba " Parlamentos" con los caciques mapuches, en los cuales se discutía la mantención de la tregua entre ambas partes, los enfrentamientos fueron numerosos y no terminaron completamente hasta 1881, con el proceso conocido como Pacificación de la Araucania.
































viernes, 23 de noviembre de 2007

LA ARAUCANIA Y LA REPUBLICA DE CHILE

En 1810 termina el período colonial a causa del inicio, el 18 de septiembre de ese año, de luchas por la separación de Chile de España. Se inicia el período de la Independencia por los hijos de los españoles nacidos en América. Muchos educados en Europa volvieron con las ideas de la Revolución Francesa de reemplazar las Monarquías por Repúblicas. Este proceso concluye en 1823 y se comienza a consolidar hacia 1840.

Este nuevo país, La República de Chile, dejó de ser el Reino de Chile Español. Como tal se planteó manejar los recursos naturales de su territorio, dictar sus propias leyes en ese sentido, elegir sus gobernantes, cerrar sus fronteras ante el apetito de otras naciones. La Araucanía dividía al naciente país en dos.

Los Mapuche fueron solicitados para todo tipo de luchas en esta etapa del nacimiento de la República de Chile. Los españoles derrotados en Maipú huyeron hacia el sur del Bío-Bío y desde allí con apoyo Mapuche atacaron los poblados de los alrededores de Concepción y Chillán. Más tarde ayudaron a los Federalistas de Concepción en su disputa con los Unitarios de Santiago. Recibieron a un francés que quería hacer un reino con él como Virrey. Pero, también en ese territorio había bosques y maderas, ganado y sobre todo tierra para producir cereales, especialmente trigo, para mercados en California y Australia.

Fue por estas razones que entre 1855 y 1883 el Ejército y Marina de Chile iniciaron el proceso de someter a ese territorio y sus habitantes a las leyes y control político de la República de Chile. Ese proceso recibe variados nombres: Ocupación de la Araucanía, Pacificación de la Araucanía, Anexión de la Araucanía, Incorporación de la Araucanía. Como se llame, éste comprende aproximadamente casi treinta años que demoró el Ejército de Chile en controlar militarmente a los Mapuche y a su territorio.



LA GUERRA A MUERTE

Pasado el invierno de 1819,en septiembre recomienza Benavides su segunda campaña con una fuerza de novecientos hombres bien montados y una banda numerosa de indios atraídos por las expectativas del saqueo. Cuenta, además, con varios oficiales españoles y un estado mayor de curas y misioneros, realistas fanáticos. Desde Arauco hasta san Carlos se combate en todas partes. Chillan es saqueada por los hermanos pincheira y salvo concepción, ciudad defendida por freire, no queda un pueblo de esa vasta región que no lamente alguna crueldad de aquella montonera de indios y bandidos.

En nombre del rey, el gobernador de valdivia ha dicho a Benavides al principio de su campaña: “!todo extranjero debe morir inmediatamente” . Benavides, por su parte, ordena matar a todo insurgente donde sea tomado. El virrey del Perú le envía socorros para que continúe esa guerra salvaje, a fin de que ella impida la expedición al Perú.
Freire, con escasas tropas, estas sin armas y sin paga, triunfa, sin embargo, en todas partes; pero en combates que nada pueden resolver. A este penoso y largo periodo se le da el nombre de la “guerra a muerte” , porque a la par que Benavides saquea, incendia poblaciones, acecina a los hombres y se lleva a las mujeres, los patriotas, enfurecidos, tampoco dan cuartel a ningún montonero.

No obstante, esta situación casi no preocupa ánimo publico. El gobierno socorre a Freire como puede. En Santiago, todos están embargados por la soñada expedición al Perú.
En 1820, Manuel Picó, segundo de Benavides, con mil quinientos hombres derrota en Yunvel a los cazadores y destroza en Pangal la división que comanda don Carlos Maria O’Carol, el que es fucilado. Benavides, unido a Picó, ataca en Tarpellanca al mariscal don Andrés alcázar, cuando se retira custodiando a los pobladores de Yumbel. Después de un día de combate, Alcázar acepta rendirse a condición de que se respete la vida de los suyos. Benavides asÍ lo promete; pero después de incorporar a su ejército las plazas del batallón Coquimbo, hace acecinar a todos los paisanos comprometidos. En seguida, Alcázar, los diecisiete oficiales del Coquimbo, el comandante Ruiz y cinco capitanes más, son bárbaramente ejecutados a lanza y bala.

Freire, estrechado de cerca por la turba vencedora, se retira a Talcahuano con las familias de Concepción, ocupada esta ultima ciudad por Benavides, este establece allí un remedo de gobierno. Al propio tiempo, los pincheiras vuelven a saquear chillan y san Carlos, y Picó incendia los Ángeles, Nacimiento, Purén, Santa Bárbara y Tucapel, cometiendo toda clase de pillajes y violaciones.

Santiago abre entonces los ojos ante tantos horrores. El gobierno socorre a Talcahuano y envía el Coronel Don Joaquín Prieto pata que detenga en Itata el paso de Benavides a la capital. Pero de nada hubiera servido todo eso si el General Freire , sacando fuerzas de flaqueza, no hubiera cambiado el curso de los sucesos con dos arranques de heroica desesperación. Viendo avanzar a Benavides por la vegas de Talcahuano.
Benavides deja allí ciento cincuenta muertos y treinta prisioneros. Dos días después, el 27 de noviembre de 1820, Freire lo aplasta por completo en la Alameda de Concepción, donde quedan trescientos muertos y doscientos prisioneros realistas, y vuelven a la filas patriotas los soldados de Coquimbo.

Con estos triunfos se recuperan la mayor parte de la provincia de Concepción, Freire, en vez de perseguir a los vencidos, se deja engañar por las promesas de paz que le hace Benavides para ganar tiempo y a mediados de diciembre, Picó después de azolar comarcas enteras, amenaza a Chillán con cerca de dos mil quinientos hombres; mas prieto lo obliga a retirarse.
En 1821, Benavides, que ha hacho de la plaza de Arauco el centro de su gobierno ambulante, se apodera por sorpresa de cuatro buques mercantes, unos de los cuales le proporcionan víveres, ropa y armas en abundancia. Entre tanto, Concepción sufre los estragos del hambre. “Las tropas estaban desnudas; los enfermos recibían un pan al día y muchas veces eran las once de la mañana no había cosa alguna que dar a los soldados”.


En octubre, Benavides, bordeando la cordillera, se acerca Chillán con ánimo de seguir al norte; pero batido y dispersado por prieto en vegas de salvias, regresa a Sur, en esta retirada se le dispersa la mayor parte de su banda, después de vagar algún tiempo por los bosques, Benavides se embarca en una lancha con su esposa y familia, pensando llegar asta el Perú; pero a los pocos días es entregado en Topocalma por uno de los tripulantes. Chillán y Concepción se disputan el derecho de ajusticiarlo. Finalmente; es ahorcado como ladrón en la plaza de Santiago en Febrero de 1822.
Esto no tranquiliza la frontera: muchos indios quedan alzados y es preciso continuar la guerra, en la que luego comienza a distinguirse el capitán Manuel Bulnes, veterano de 22 años de edad.
La “guerra a muerte” de Benavides no a logrado impedir la partida de la expedición al Perú, como le ha pedido el virrey. No obstante, a hecho a Chile todo el daño posible, obligando al gobierno a dividir su atención y sus recursos entre la guerra de Arauco y el ejército que ya expedición en el Perú desde septiembre de 1820.

LA OCUPACIÓN Y COLONIZACIÓN DE LA ARAUCANIA

El concepto ocupación deriva del verbo ocupar. El plan para ocupar la Araucanía fue en la acción un plan militar.





La Marina Chilena envió en 1855 una expedición a explorar la Costa de la Araucanía y los ríos Queule y Toltén. Más tarde, en 1868, envía una segunda
expedición a fundar fuertes y plazas en dichas localidades y amplía la exploración al río Imperial. Simultáneamente, el ejército avanza desde el norte, primero a la
línea del río Malleco, luego al río Traiguén, después al Cautín y finalmente al río







Toltén. Temuco se fundó en 1881 y Villa Rica se refundo en 1883. Así concluye la ocupación y le sigue la Colonización.
Las tierras que quedaban al norte de los avances del ejército eran rematadas y entregadas a colonos extranjeros y colonos chilenos. A la vez se iban fundando nuevos fuertes y poblados que se convirtieron en ciudades. Se explotaron los bosques y también se destruyeron a fuego. Luego se sembraron los cereales, especialmente el trigo. Crecieron las ciudades y se desarrollo el comercio, se hicieron los caminos y los puentes, se construyó el ferrocarril, se fundaron las cárceles y hospitales, las escuelas y los liceos... Todo lo que hoy está y eso nos incluye.
Para desarrollar la colonización hubo de emplearse nuevas formas de ocupación del territorio, estas fueron diferentes a las de los Mapuche.
Los colonos extranjeros fueron traídos por la República de Chile directamente desde Europa en vapores ingleses. Valparaíso, Talcahuano, Valdivia fueron los principales puertos de recepción. Desde allí en ferrocarril y luego en carreta directamente a las hijuelas. El Estado de Chile les otorgó pasajes, hospedería además de 30 centavos por adulto y 15 por cada hijo mayor de 10 años hasta el día de entrega de la hijuela. El tamaño de la hijuela llegó a ser de 70 cuadras por cada padre de familia y 30 más por cada hijo varón mayor de 10 años. Además recibía un suministro de tablas y clavos para la construcción de una casa, una yunta de bueyes, una vaca con su cría, un arado, una carreta, semillas y una pensión mensual durante el primer año de 20 pesos para el mantenimiento de la familia.
La tierra también fue entregada a colonos chilenos repatriados de Argentina y de la zona central de Chile. Las hijuelas eran de hasta 80 hectáreas por padre de familia y de entre 40 por cada hijo varón mayor de 16 años.
También se otorgo hijuelas de 150 hectáreas a los sargentos mayores y 220 a los tenientes coroneles más un capital para trabajar de 6 meses de sueldo. Se fundaron Chol-chol, Carahue, Puerto Saavedra, Almagro, Freire, Villa Rica, Pitrufquén, Pucón, Loncoche, Quepe, Gorbea.

Otras tierras fueron vendidas en subasta pública o remate y otras arrendadas. Los mapuche fueron radicados y se les entrego un título de merced de tierra en zonas rodeadas por colonos o bajo el control de los fuertes y poblados.











viernes, 16 de noviembre de 2007

EL DESARROLLO ECONOMICO


El desarrollo económico durante este periodo, estuvo marcado por el hecho de constituir nuestro territorio un apréndice del imperio colonial español. El sistema de monopolio comercial incentivó el surgimiento del mercado regional en América, necesario para una relativa expansión económica. Chile mantuvo contacto en estas materias con el virreinato del Perú y con la región del Río de la Plata, siendo los derivados de la ganadería, como el sebo, cordobanes, y suelas los principales productos exportados durante gran parte del siglo XVII, por lo menos hasta el año 1687, momento en que Chile comenzó a exportar en grandes cantidades de trigo al Perú.
LA INDEPENDENCIA DE CHILE
La Patria Vieja: 1810-1814
La situación interna antes de la independencia.
Los factores que condujeron a la independencia de Chile son múltiples y de índole muy variada. En general, se puede afirmar que durante los últimos años del siglo XVIII y los primeros del XIX, se comenzó a gestar en el reino de Chile un creciente sentimiento de descontento frente a las políticas de las autoridades españolas. Por una parte, el período anterior a 1810 se caracterizó por un constante deterioro de la economía chilena, provocado fundamentalmente por continuas y fuertes alzas de los impuestos, por productos, como el tabaco, y también por los efectos tanto de la liberalización del comercio colonial como del explosivo crecimiento del contrabando, que fue practicado incluso por algunos gobernadores. Estos hechos repercutieron directamente sobre la agricultura, la minería, la artesanía industrial y en particular, sobre el comercio: esté debió soportar una verdadera inundación de productos importados, por lo cual condujo a la quiebra de una importante cantidad de cosas comerciales. De particular gravedad fue también la creciente escasez del circulante monetario que comenzó a sufrir la economía chilena, debido al déficit de la balanza comercial producido por el hecho que las importaciones eran superiores a las exportaciones.


En el plano político, la centralización administrativa aplicada por los reyes Borbones de España en el siglo XVIII limitó considerablemente el abuso de los criollos a los principales puestos democrático. Ello género una gran perdida de influencia política de este sector de la sociedad, que anteriormente había controlado, sin mayor contrapeso, la administración colonial.
La centralización bubónica provocó además un notario estancamiento de la eficiencia y oportunidad en la toma de decisiones de las autoridades. Muchas medidas de interés general o particular, tanto en el orden político como en el judicial, debían ser aprobadas en España lo que retardaba enormemente su ejecución. Paralelamente, está situación condujo a una vez más notoria sensación de indefinición entre los criollos, pues debían soportar los constantes abusos de poder al cual los sometían las autoridades españolas.
En cuanto a la educación, se cuestiono abiertamente a las autoridades locales y metropolitanas por el notario abandono que sufrían las escuelas y colegios del país. Además de ser cuantitativamente insuficientes, estas eran de muy mala calidad, y mantenían a la mayoría de la población en una profunda ignorancia.
En gran medida, está realidad tenía su origen en la expulsión de la Compañía de Jesús (1767), la cual hasta esa fecha había sido el principal centro de irradiación cultural del reino, pues manejaba la administración de los principales colegios y bibliotecas.
INFLUENCIA EXTERNAS SOBRE LA INDEPENDENCIA
De particular importancia para el proceso independista fue también la influencia que ejerció indirectamente la llamada ilustración europea. Sus ideas liberales propiciaban la libertad y la igualdad de derechos de todos los hombres y la primera de la razón sobre la fé, como principio para acceder a la verdad. En el orden político, se cuestiono la monarquía absoluta de derecho divino y se postularon las ideas de soberanía popular, limitación del poder absoluto y separación de los poderes del estado.


Estas ideas llegaron al país especialmente a través de los viajes que algunos criollos habían realizado a Europa, quienes además de leer a los principales autores ilustrados, adquirieron sus libros y los trajeron a Chile.
LOS SUCESOS DE CHILE
La llegada de la noticia que informaba sobre estos acontecimientos produjo una gran consternación en Chile. Aún cuando las primeras reacciones de los criollos no dejaron lugar a dudas acerca del gran rendimiento de lealtad que despertaba al rey Fernando, muchos se preguntaron por el camino a seguir, en caso de que la situación en España se prolongara a más tiempo que el conveniente.
En 1809 surgieron dos tendencias políticas contrapuestas: La llamada realista, compuesta mayoritariamente por altos funcionarios españoles y que estaban encabezada por el gobernador García Carrasco y la real audiencia; ella rechazaba toda aspiración independentista y prefería mantener la obediencia al congreso de regencia, al virrey y al gobernados, y aguarda, al mismo tiempo el deshelase político en España.
La otra tendencia denominada patriota representaba fundamentalmente por los miembros del cabildo de santiago postulaba la creación de una junta de gobierno propia. Esta idea se basaba en que los americanos no eran súbitos de España y que por extensión, tampoco lo eran lo del consejo de regencia ya que los reinos americanos pertenecían a la persona del rey. Así como este último estaba preso, los patriotas no se hallaban a reconocer la autoridad del consejo de regencia, por lo que solicitaron que los virreyes y los gobernadores cesaran en el ejército de sus cargos y fueran reemplazados por juntas de gobierno locales.
LOS MIEMBROS DE LA JUNTA DE 1810
_Presidente: Mateo de Toro y Zambrano
_Vice-presidente: Obispo José de Aldunate
_Vocales: Juan Martínez de Rozas, Fernando Márquez de la Plata, Enrique Rosales, Ignacio de la Carrera, Francisco Javier Reina.
_Secretarios: Gaspar Marín y Gregorio Argomedo.