Desarrollo económico y expansión territorial.
A la llegada del europeo, la cultura mapuche extendía su influencia entre el río Aconcagua por el norte y la Isla Chiloé por el sur. Si bien el mapudungun era hablado por los distintos pueblos que habitaban esta faja de tierra, existían elementos diferenciadores dentro de su cultura en los aspectos políticos, económicos y sociales. Estos cubrían e influenciaban determinadas zonas geográficas.
La empresa de conquista iniciada el año 1541, terminó por aniquilar (vía la opresión y el mestizaje) todo vestigio social de las poblaciones ubicadas al norte del río Bio Bio. Mediante el pacto trazado en el Parlamento de Quilin del año 1641, se establecerá como línea divisoria el río citado, situación que comenzará a cambiar sólo en las décadas posteriores a la independencia de Chile.
La sociedad mapuche de aquellos tiempos vivía esencialmente de la caza, recolección y horticultura. Agrupados parcialmente en territorios deteminados, la organización base de su sociedad lo constituyó el Lof, que comprendía la familia extensa emparentada consanguíneamente con otras familias de un mismo sector. El Rewe (altar religioso) era el centro de esta comunidad social y ritual.
Como nación, la sociedad mapuche no tuvo aparatos que institucionalizaron el poder de manera centralizada y permanente, sin embargo su mancomunión política se dio toda vez que existió el peligro externo. La destrucción de los siete fuertes asentados entre Arauco y Osorno en 1598, demuestra el grado de concertación y organización de los primeros tiempos.
El jefe político del Lofche fue el Longko, condición sujeta a la aceptación del grupo, así como a los méritos y habilidad para maniobrar ante las circunstancias de la vida interna y externa de la comunidad.
La introducción de animales europeos en América se inicio al mismo tiempo que se desarrollaba el proceso de conquista, siendo las primeras especies en ser traídas, caballos, mulas y asnos. La aparición del ganado vacuno de manera masiva en Chile, puede fecharse entre fines de siglo XVI e inicios del siglo XVII, cuando la consolidación de las propiedades rurales motivo a la compra y cría de este tipo de animales.
En lo referente a la ubicación regional de este ganado, podemos apreciar que la crianza de vacunos, ovinos, caballos y mulares fue común en el valle central y el sur de Chile. La lana de las ovejas fue usada como materia prima para los talleres, obrajes y telares que dieron un cierto impulso a la artesanía y al comercio que se realizaban en el exterior.
De esta forma, el siglo XVII estableció claramente el tipo de ganadería según la zona, marcando las diferencias que perdurarían durante siglos. El caballo se convirtió, con los mulares, en el medio básico de transporte, extendiéndose a lo largo de todo el territorio
De acuerdo a los principios mercantilistas existentes durante la Colonia, la riqueza de cada nación tenía directa relación con la acumulación de metales preciosos que poseía cada una, por lo que la Corona española creó en Sevilla en 1503 la Casa de Contratación, encargada de regir el comercio con las Indias. Pero más tarde sumó a sus responsabilidades autorizar la salida de pasajeros de América, zanjar disputas mercantiles, encargarse del correo, preparar cartas de navegación En cuanto a la organización económica en Chile, en este período existieron dos clases de contribuciones. Unas referentes a ciertos servicios de la población, que pertenecían a los Cabildos, y otras -más generales- que gravaban la producción y los negocios del país, pertenecientes al rey. Por otro lado, la Corona percibía contribuciones extraordinarias de parte de los colonos, denominadas derrama, lo que era considerado injusto por los gobernadores de la época.Pero esto no era todo. La Corona, para dar cumplimiento a su política económica, dispuso que las colonias solo comercializaran con ella a través de flota escoltadas por naves de guerra, para evitar que los extranjeros obstaculizaran este proceso y por los posibles ataques de piratas y corsarios. Pero especialmente, lo que más quería evitarse era que el oro y la plata se fugaran de sus manos.
ENTRE ORO Y PLATA
Cuando la etapa de la Conquista terminó, los españoles habían arrebatado el oro y la plata acumulado por los indígenas. En la época colonial comenzaron a explotar lavaderos y minas, generando una importante riqueza a costa del trabajo de los indígenas chilenos. Las minas se convirtieron en un gran pilar de la economía durante este período, influyendo fuertemente en la vida social de la población, por lo que la Corona se encargó de proteger todo tipo de explotaciones mineras, el oro y la plata, no solo por lo que significaba para la comunidad, sino porque el quinto real, tributo del 20 por ciento que se pagaba por estos elementos, era esencial para la metrópoli.

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